La mañana siguiente a la partida del Sr, Fernsby, Lynn se levantó tarde y aunque su madre siempre la llamaba a desayunar incluso durante el verano y vacaciones de navidad, no protestó y siguió dando vueltas durante un buen rato antes de bajar al comedor.
Al llegar al comedor, ve a su madre retraída, con un aspecto taciturno, no se había bañado pues estaba aún en pijama y con el levantador que le había obsequiado la tía Evelynn, estaba con los brazos sobre la mesa deteniéndose la cabeza, como si en cualquier momento de descuido se le fuera a desprender, si mirada esta vacía y fija , como cegada por algo que sólo ella veía a través de la ventana de la cocina, y sobre la mesa una papel de memo.
Lynn se acercó, pero su madre parecía como si no percibiera su presencia, estaba completamente aislada del mundo, ahora más de cerca Lynn se dio cuenta de que estuvo llorando, pues además de su expresión se podía ver los rastros que las lágrimas habían dejado al pasar por las mejillas de su madre, y que muy seguramente si se hubiera bañado y arreglado como de costumbre estarían manchadas de maquillaje.
"PERDÓN"
Era lo único que decía el papel de memo, reconoció la caligrafía de su padre, cursiva y con una leve inclinación hacia la derecha, como si su letra siempre fuera tan optimista mirando hacia el futuro.
-¿Mamá?.. ¿Te encuentras bien? -dijo buscando con sus ojos los suyos, y esperando que su madre regresase a la pequeña cocina de su casa.
Lynn acercó una silla y se sentó a su lado, la rodeado con sus brazos y puso le puso la cabeza contra sus hombros, y así permanecieron un par de minutos en silencio; se podía escuchar a lo lejos un ave cantar, pero salvo eso era silencio absoluto, y Nathan dormía ignorando aquella conmovedora escena.
-Es mi culpa.. No se qué hice mal.
-Claro que no, Papá es el que esta equivocado.
-Pero ¿Y Si fui apresurada? ¿Debí darle mas tiempo? ¿Me estaré volviendo fea y vieja?
-Por supuesto que no! Mira, eres hermosa, inteligente y amorosa, no dejes que un hombre que te abandona se lleve consigo tu seguridad.
-Lynn, hay ocasiones en que ya no se quién hace de madre y de hija en esta casa, mírame aquí sentada llorando y hecha un desastre por tu padre, y tu como siempre sacándole el lado bueno a todo, encontrando bondad en los demás.
----Ay mamá, si supieras lo decepcionada que estoy de la vida no dirías eso-- pensó Lynn
Durante los días siguientes a la partida del Sr, Fernsby, Katherynn tenía momentos de debilidad en donde se miraba al espejo y echaba a llorar, se quedaba y al cabo de un rato Lynn la encontraba profunda, la arropaba y la dejaba descansar; no le decía nada, pues en ocasiones es mejor exteriorizar lo que sentimos, pero incluso en oportunidades puede que nuestra mente nos haga ignorar lo que pasa y no sintamos nada, a manera de protegernos supongo.
Nathan por su parte siempre fue despegado de su padre, y por el contrario le gustaba estar solo, compartía poco con su madre y si con alguien en esa casa llegaba a interactuar de manera mas seguida, esa era Lynn, por lo que la noticia de la partida de su padre, aunque le tomó por sorpresa se lo esperaba; era bastante maduro para su edad y aceptaba la vida como una realidad que debemos afrontar.
Durante las siguientes semanas intentó distraerse del tema de su padre, así que aprovechó el tiempo y empezó a leer 3 libros que tenía guardados en su mesita de noche, se los había enviado su prima desde Alemania hace un par de meses por su cumpleaños pero había pasado de ellos. Lynn por lo general le daban igual las cosas que estuvieran en furor en ese momento, como la moda, la música, las películas, libros, etc; por lo que al leer los títulos de los libros hace meses pensó que sería una del montón y que dentro de poco se vería como las demás chicas que estaban en su ultimo año de preparatoria, completamente locas, pero tal vez por las circunstancias pudiera tener otra perspectiva más objetiva y sin prejuicios.
Los Juegos Del Hambre, En Llamas y Sinsajo, estos eran los nombres de los libros.
Sabía que se habían hecho películas de los libros, por lo menos de los dos primeros hasta el momento, y que al igual que pasó con Harry Potter, salían grupos de adolescentes y no tan adolescentes, por no llamarlos tribus urbanas, que pasaban el tiempo del intermedio de clases para sentarse en una zona de kioskos de la preparatoria a debatir sobre el tema, a veces los veía reunidos en fines de semana incluso disfrazados de alumnos del colegio Harry Potter en un parque cerca de su casa.
Poco a poco fue leyendo el primer libro, y no sabría decir si fue la trama tan bien argumentada o el hecho que fuera narrado en primera persona, que hacía que Lynn se adentrara más y más en el mundo de Los Juegos del Hambre.
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