jueves, 27 de marzo de 2014

#03 Regresando a la realidad, Adiós Suzanne Collins



Durante el tiempo que Lynn estuvo leyendo la saga de Los Juegos del Hambre, no notó en absoluto que se fue distanciando de su familia, si ya de por sí poco veía a su madre por su trabajo, ahora menos, y en cuanto a Nathan, él estaba pasando por una etapa de afición a un famoso juego de pixeles, Minecraft, así que a él la vida se le pasaba entre sus clases en el colegio y su mundo pixelado.

Los días en los que aquellos tres libros eran su vida Lynn tampoco se percató de otras cosas a su alrededor, como por ejemplo que las raciones de comida eran cada vez mas pequeñas, lo vacía que se empezaba a tornar la nevera cada vez que la abría o que se habían acabado aquellos mimos que le daba su madre con meriendas exquisitas como helados, postres o dulces. Aunque al principio solo pensó que era cosa del olvido de su madre por hacer la compra, semanas más tarde se dio cuenta lo equivocada que estaba.

Era finales de Noviembre y ya se empezaba a sentir que se avecinaba el invierno, seguramente si fueran estadounidenses estarían celebrando acción de gracias, y eso habría hecho notar aún más la escasez de alimentos. Puede que haya sido ver la conducta extraña de su madre cada vez que debía cocinar, o bueno ingeniárselas para cocinar con lo que tenían y no demostrarles preocupación, o el constante aburrimiento de quedarse en casa sin hacer nada, puede que ambas cosas hayan motivado a Lynn a optar por conseguir un empleo, no quiso decírselo a su madre, pues quizás se sentiría culpable por no dar a basto para los tres; pero cómo no estar pasando esa crisis económica, si tras la partida del Sr. Fernsby y como parte del acuerdo, el les dejaría la casa y se ocultaría la realidad a los demás, por lo que sin haber divorcio no habría manutención, más aún con su paradero siendo desconocido, y Katherynn tampoco podía pedir ayuda a sus hermanas, pues siendo una de ella juezas no iba a pasar por alto el abandono del Sr. Fernsby.

Lynn sabía que como menor de edad sus aspiraciones a un empleo digno y de buena paga serían escasas, y si a eso le sumábamos que se acercaba la época de navidad, las cosas no pintaban muy bien. Aún así pensó que quizás, y por la misma razón habrían algunos empleos que la gente no quisiera en navidad, para muchos esa época es para descansar. Se dirigió entonces a un pequeño centro comercial, y al entrar, una gran cantidad de emociones la invadieron, dando lugar a hermosos recuerdos de navidad de su infancia, en dónde su familia salía a la calle tras ver el primer copo de nieve caer sin importar la hora, era hermoso ver como la ciudad poco a poco se vestía de blanco, o cómo salía con su padre a recoger leña a un bosque cercano, aunque donde vivían vendían leña y en ese entonces el dinero no supondría un problema, la verdad es que la pequeña Lynn adoraba salir con su padre y respirar ese aire con ligero olor a pino, sacar un termo y beber chocolate caliente en las inmediaciones del bosque, para al final del día reunirse junto a la chimenea y contemplar las llamas mientras su madre les leía Un Cuento de Navidad de Charles Dickens. Pero ahora mientras ve la lluvia de luces que cae del techo y cómo todas y cada una de las tiendas esta adornada y desbordando el espíritu de la navidad, a Lynn no le queda de otra que atesorar esos bellos recuerdos, pues se había dado cuenta cuánto habían cambiado las cosas desde aquél entonces.

Mientras observaba maravillada el lugar, notaba a su vez las posibilidades de trabajo que veía a simple vista, habían chicas de su edad vestidas de duendecillas repartiendo galletas a los visitantes, otro grupo de niños y niñas también vestidos de duendes acompañaban a Santa Claus mientras sentaba a los niños que en orden iban contándole los buenos que habían sido y su deseo de navidad, por otra parte veía dependientas en cada tienda con un hermoso atuendo de la Sra. Claus, también a un duende que conducía un tren que recorría el centro comercial, este año incluso había designado la antigua zona donde había una pequeña tienda de cupcakes que ahora estaba en una locación más grande, pues habían crecido como empresa, para un mini parque de nieve con iglús, trincheras y que estaba diseñado para lo que obviamente se veía como una guerra de bolas de nieve vigilado por unos apuestos cascanueces.



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