Su vista recorría el centro comercial, pero aún si encontrara el valor dentro sí misma para atravesar la puerta de algún local y pedir un empleo ¿Qué iba a decir? Fuera de sus estudios de preparatoria no había nada más que pudiera ofrecer, no se sentía precisamente bonita y aún si lo fuera pareciera como si la belleza estuviera vetada por ella misma, odiaba a las mujeres que aprovechaban sus atributos físico para sacar provecho o ventaja de los demás, en cierta medida le recordaba a Natasha.
¿Desde cuando la supervivencia del mas apto se volvió la supervivencia de la más voluptuosa en cuanto a las mujeres? ¿Es acaso consecuencia de la igualdad pedida por las mujeres, que las llevan a competir en sí? No, si fuera así seguramente habrían menos matrimonios rotos y menos hijos indeseados o abandonados. ¿Entonces es el machismo el causante? Por mucho que lo pensara, y cualquiera que fuera la respuesta daría igual, eso no le ayudaría a tomar el control y afrontar la razón por la que estaba en ese momento de pie en el centro comercial.
Lynn podría perfectamente aparentar estar tranquila, pero en su cabeza solo habían dudas e inseguridades, así que para calmarse intentó imitar algunos de los ejercicios de respiración que su madre usualmente hacía cuando realizaba yoga; compró un capuchino y aclaró su mente.
--Vamos Lynn, tienes que ser fuerte. -se decía a sí misma- Vamos, es como cuando vas al médico para vacunarte, un pinchazo y listo. ¿Qué es lo peor que pueda pasar? ¿Que no me den el empleo?, bueno no regresaría a casa con menos y sí con un paseo por el centro comercial, recuerdos de antaño y un capuchino. Vamos esa es la actitud!
Acabó su capuchino, boto el vaso en el cesto de basura y empezó a escanear de nuevo el área, habían demasiadas tiendas pero ninguna con un cartel de "Se busca empleado", aún así nada se pierde con intentar y si para algo había demostrado Lynn habilidades era para su poder de observación.
--Veamos, empezaré por los que tengan mayor probabilidad de necesitar un empleado extra. La tienda de cafés en la que estuve hace un momento no creo, si bien parecen apurados con sus ordenes no creo que el negocio sea tan grande como para poder costearse otro empleado, estarán buscando como expandirse y eso sería un pequeño retraso. ¿Tiendas de ropa o zapatos quizás? Mmm.. Tampoco lo creo, cada tienda por la que pasé contaba con al menos 5 empleados, incluso hasta me parecían que alguno sobraba para locales tan pequeños. En la plaza de comidas no encajaré normalmente soy torpe con tendencia a romperlo todo, además por esta época seguramente buscarán personas con experiencia dada la demanda que tienen esos negocios.
Hasta que después de un rato de pararse a observar los pisos y los diferentes negocios dentro del centro comercial, creyó encontrar la posibilidad mas factible, y al haber hecho su propia revisión y posterior descarte de ofertas había minimizado el número de posibles rechazos, lo que ya era una victoria para su autoestima.
El local estaba situado cerca de la zona de juegos, con vista a la entrada y porqué no decirlo, en el piso mejor y mayormente decorado. Todo parecía casi conectado para ser el terror del bolsillo de los padres ahora que lo pensaba, pues alrededor de la zona de juegos estaban negocios como tiendas de juguetes, heladerías, locales de deporte infantil, calzado y ropa infantil, y una tienda de dulces, seguramente si Willy Wonka pusiera una sucursal en ese centro comercial ese sería. La entrada al igual que toda su fachada estaba delicadamente decorada con dulces artificiales, dos bastones de dulces enmarcaban la puerta y de sus puntas dos campanillas sonaban al abrirse la puerta, las ventanas tenían lluvia de goma de mascar y a sus pies lo que parecían elfos de Santa en medio de un jardín de paletas de colores, en el techo improvisado había algodón de azúcar blanco simulando nieve, además de típicos adornos navideños pero en caramelo. Encima de los bastones de caramelo había un letrero: Andy's Candy.
Entró decidida pero como si se tratara de cualquier cliente, vio cuán ocupado estaba el dueño pues no tenía empleados por lo que pudo seguir observando cómo se movía el negocio. Durante unos minutos miraba estantes y mesas llenas de diferentes dulces, muchos ni los conocía, pero finalmente se decidió hablar con el dueño cuando se encontró sola en medio del local, el pobre dueño parecía estar realmente agradecido por el pequeño respiro que se daba, después de atender a una familia con 6 hijos cualquiera queda exhausto, aunque Lynn no se podía ni explicar como podían tener tantos hijos y no enloquecer o caer en ruina después podría pensar en eso, ahora era el momento perfecto para hacer su jugada.
-Disculpe, ¿Es ud Andy, como dice el nombre de la tienda o solo es el nombre del local?
-Mi nombre es Andrew, pero cuando empecé solían llamarme Andy. Como pasa el tiempo.
-Entiendo.
-¿Le importaría esperarme un momento? Cada vez que viene la familia Wright es un dolor de cabeza, pero son de mis mejores clientes, solo que a mi edad la paciencia y el físico se van acabando más rápidamente.
-Descuide.. ¿De hecho podría hablar con Ud. un momento? Quisiera preguntarle algo.
-Desde luego, pregunta hija.
-Creo que lo mejor es ser directa con Ud., verá en estos momentos necesito un empleo, y podría hablar del porqué o hablarle de mis problemas pero el papel de frágil no va conmigo. ¿Siendo sincero no cree que necesita ayuda, por lo menos en esta época del año? Tanto Halloween como Navidad son épocas de bastante clientela, permítame ayudarle y Ud. también me ayudaría, no solo por el dinero sino dándome mi primer oportunidad de empleo. ¿Qué dice?
Durante unos segundos Andy estuvo mirando a Lynn, le impresionaba lo decidida y directa que era.
-Mira.. Umm.. ¿Cómo dices que te llamas?
-Lynn.. Lynn Fernsby
-Ok, Mira Lynn.. lo que dices es bastante cierto pero no he llevado una vida empresarial con muchos ayudantes que digamos, ¿De verdad te gustaría que este fuera tu primer empleo?
-Sr. Andy..
-Andy era hace muchos años.. Decirme ahora así suena incluso incómodo. Dime Sr. Collins ¿Te parece?
-Me parece bien, como iba diciéndole necesito en verdad el empleo, no tiene idea como me ayudaría en diferentes formas. Tomemos esto como una experiencia para ambos, yo como empleada y Ud. como empleador de nuevo. ¿Qué dice?
-¿Estas decidida verdad? Espero no equivocarme, ven mañana a las 8:00 a.m.
-Gracias Sr. Collins! No se arrepentirá, nos vemos mañana entonces - y con una sonrisa se despedía.
-Una ultima cosa.. Háblame menos señorialmente, puedes hablarme de Tu. -y a su vez le devolvía la sonrisa.
-Ok, Perfecto.
Era una victoria para sí misma, estaba realmente feliz como no lo había estado hacía rato, así que decidió comprar un helado para comerlo camino a casa, Coco & Macadamia, su favorito en verano pues solía creer que era muy tropical aquella rara combinación sin saber porqué.
Por fin las cosas parecían empezar a cambiar para Lynn Fernsby.
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